25 JEFFREY GOULD por ejemplo el eslogan: tierra para los campesinos. Después de diez años, muchos militantes campesinos que habían luchado al lado de los sandinistas se apartaron de ellos en silencio, resentidos porque los objetivos plasmados en sus propias historias simplemente no fueron tomados en cuenta. Las empresas algodoneras del Estado no podían representar la tierra del pueblo por la que habían luchado tan valientemente.
No obstante, me parece que siempre existían contratendencias.
Aun en 1985, en medio de una crisis económica extrema, tuve una experiencia que me hizo pensar de nuevo en las posibilidades de cambios profundos hacia una sociedad igualitaria. Esto, mientras participaba en la tapisca en una cooperativa en la comarca de Sirama, cerca de Posoltega, Chinandega.
En El Porvenir, la ligera elevación sobre las llanuras tenía un efecto benigno sobre el clima y la gente de hecho parecía estar en paz cuando trabajaba. Ayudaba que el sudor no brotaba de sus poros con cada movimiento. Las risas venían de todas partes del campo, niños y adultos por igual. Después del trabajo, la gente regresaba animada a sus casas decentemente construidas y mucho mejores que las chozas en donde la mayoría había vivido antes de la revolución.
Todas las decisiones que afectaban a la comunidad y a la cooperativa se tomaban en asambleas. Era palpable el afán de los habitantes de trabajar juntos en todos los aspectos de la vida, desde la salud y la educación hasta la construcción de infraestructura y la producción.
No obstante, como las personas de abajo en las llanuras calientes, la gente de El Porvenir sufría y se quejaba de una severa escasez en la comida y en los suministros agrícolas, así como también del innombrable dolor de ver a sus hijos reclutados para combatir a los Contras. Aun así, la meta de tierra y libertad en El Porvenir era una realidad suficiente para suavizar la dureza que caracterizaba a sus vidas. diferencia de otros lugares, las quejas no conmovían el corazón del proyecto revolucionario; estas demandaban una solución que no comprometiera el avance de su marcha para alejarse de la miseria.
Me fui después de algunos días preguntándome ¿por qué el gobierno sandinista no podía, de alguna forma, reproducir la experiencia a