Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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clase media que tenía otro statu de vida pues vestía muy elegante, no se pintaba, usaban poco cosméticos.
CRISTINA: Ajá, las cubanas se pintan mucho Las cubanas se pintaban mucho, cosa que a ellos le llamaba la atención, e inclusive, eh, yo, a mi me han gustado mucho los aretes siempre, y entonces cuando llegué allí vendían, eh, aretes, y yo compraba, y entonces vi que me empezaron a regalar, eh, aretes, las enfermeras y todo el mundo, porque bueno ellas hicieron conmigo una empatía muy grande, y yo pregunte y me dijeron que era que yo siempre, porque tienen algo que no es habitual, o sea, las mujeres elogian a la mujer, o sea, que no es lo habitual que una mujer te diga hay que linda tu estas, eso lo decimos en un momento determinado, pero ellas elogiaban, y entonces, eh, cuando aquello ellas decían que yo me veía bien con los aretes y me regalaban los aretes, y me regalaban cosméticos y perfumes, perfume, cosméticos y aretes era regalos que me hacían inclusive las pacientes que reincidían me llevaban mucho perfume, porque bueno eso es algo que nosotros, todos usamos, perfumes, desodorante, y en ese sentido siempre nos impactó eso, que las mujeres eran más amables, las que piropeaban, como decimos nosotros, eran las mujeres, era difícil que algún hombre a alguna de nosotras que bonita, pero ellas si decían así, y cuando uno llevaba un vestido, por ejemplo que no era lo habitual, enseguida empezaban a admirarse del vestido y esas cositas.
CRISTINA: no había ese celo entre mujeres No, no.
CRISTINA: Eso muchas veces se da No, nosotros no, por lo menos, eh, inclusive cuando nosotros veníamos nos hicieron una actividad muy bonita, yo tengo las fotos por allá de angolanos con cubanos, hicieron una actividad porque nosotros, eh, cuando terminamos, según si habíamos cumplido con todos los parámetros de la misión se nos imponía la medalla de internacionalista, y se hacía en el mismo edificio, éramos entre cubanos, se hacía entre cubanos, y en esa oportunidad ellos pidieron que se hiciera en el hospital, entonces la actividad esa que nosotros hacíamos normalmente la hicieron ellos, la hicieron ellos y nos hicieron regalos de, eh, esculturas de madera, eh, que es lo típico de allí de ellos, eh, de ébano, nos regalaron escultura y la parte cubana nos puso la medalla, pero ellos fueron los que participaron e hicieron la actividad y esas cosas, o sea, que nosotros allí, las relaciones eran las mejores, no había celos de, porque ellos sabían que ninguno de nosotros iba a quitarles absolutamente nada, los médicos de allí seguían siendo los médicos de allí y nosotros lo que íbamos era a ayudarlos en el trabajo, y en el caso de nuestro servicio de neurología, yo era la jefa pero ahí no había otro que ansiara ser el jefe, ya al final yo le entregué la jefatura a Corado que era el angolano y lo traté de ir llevando los pensamientos que uno tenía de cómo debían ser las cosas CRISTINA: Eso es acercarle a su tarea si, a su futura tarea de neonatología CRISTINA: eso también le faltaba a los angolanos, no eran responsables? No, es que no había, en el servicio nuestro no había ningún angolano, yo fui la que pedí que mandaran médico angolano para que se fueran entrenando con nosotros porque no había ninguno, en trece años de colaboración cubana todos los médicos que habían estado allí eran cubanos CRISTINA: por qué nunca se le había ocurrido mandar para el entrenamiento a un angolano, a los angolanos no se le había ocurrido? No se le había ocurrido parece, lo que bueno yo se lo pedí y coincidió que el que estaba de director en ese momento era el viceministro de salud en ese momento y era un hombre muy asequible. Èl me llamó en dos o tres ocasiones para pedirme opinión de