CRISTINA: En qué sentido dejó una huella en su vida esa experiencia africana, cambió algo? Yo no pienso que haya cambiado algo para mi, yo tenía una formación marxista, podemos decirlo de esta manera lo que me fortaleció CRISTINA: En qué sentido?
Me fortaleció desde el punto de vista político, me sentí un poco más realizado.
En una poesía que yo escribo y que es la primera que hago cuando voy hacía Angola, después de hacer una panorámica del viaje, yo digo en unos de los párrafos, digo viajo con la aspiración de saciar viejos antojos con América en los ojos y Africa en el corazón, la sangre ebullición salta en mis venas diario, porque gesto solidario circula como si fuera un manantial que volviera a su cauce milenario.
CRISTINA: Ah ahora entiendo Ya entendió, eso es más o menos y tengo bonitas poesías, hice bastante poesías allá. Yo tengo una poesía que dice: Niño angolano te miro con nylon, capa y fusil y desde Cuba un abril me llega como un suspiro. Un abril porque aquí nosotros tuvimos un girón y entonces allá en esa fecha en que yo hago la poesía estábamos en abril y desde Cuba un abril me llega como un suspiro, ni el sol, ni el agua, ni el tiro, ni el mercenario salvaje podrán impedir tu viaje hasta la frontera derribando la bandera inicua del coloniaje. Yo te he visto bajo techo del sol hermoso y radiante defendiendo tu derecho como un pequeño gigante, de tu minúsculo pecho cuelga la mejor medalla. era la medalla de Agostinho Neto que todos se colgaban con la esfinge de Agostinho Neto, de tu minúsculo pecho cuelga la mejor medalla porque tu vida, tu talla, tu coraje y tu valor te han forjado en el fragor continuo de la batalla.
Después de la espesura de cualquier elevación precisar la elevación exacta del enemigo, sin más trinchera y abrigo que tu propio corazón o sea voy haciendo, lo que voy viviendo lo voy graficando en la poesía. Hay una carta que le hago a mi esposa en forma de poema, dice Amada ya estoy aquí cumpliendo está misión, pero este corazón late y suspira por ti, la última vez que te vi en un hermoso atardecer, te dije y adiós al poner mis labios sobre los tuyos se mojaron dos cocuyos en tu noche de mujer. Luego me diste un retrato de las niñas y otro beso y volví a quedarme preso en y tu pupila un rato, para ti no fue muy grato el momento claro está, por eso comprendo ya la nostalgia que se hospeda en el alma que se queda y el corazón que se va. Tu sabes que yo sigo queriéndote como ayer y tu estampa de mujer anda y sonríe conmigo Porque allá usábamos mucho las fotos, las fotos de la familia no la poníamos prensada en nylon con la cadena y la chapilla, y así voy más o menos graficando, interrumpí la carta y no puedo volver a, interrumpí la poesía y ahora no puedo concatenarla porque se me olvida, entonces tiene un bonito final, tiene un desarrollo, es una carta y así hay una que dice, que sino interrumpo si me voy acordar bien, que es la nostalgia de la carta, es siguiendo mi imaginación, eso que tu decía el océano por el medio, el océano por el medio, el franqueo extraordinario que requiere una correspondencia en esa latitud, dice, siguiendo mi imaginación se llama: Mis ojos todos los días van a los montes aquellos, no sé que van a buscar mis ojos allá tan lejos, desde que el día despunta se me van por el lindero, yo me canso de llamarlo soltando voces al viento, pero se quedan allá escondidos en los cerros, no sé que van a buscar mis ojos allá tan lejos. Anoche mientras soñaba con mis niñas y mi pueblo, se me fueron escondidos interrumpiendo mi sueño y que ingrato se llevaron el beso que le iba a dar a mi esposa en ese momento. Hoy regresaron temprano más encendidos que otras veces, asombrados me dijeron que tras los montes aquellos corre un hermosos arroyuelo que desemboca tranquilo en el atlántico inmenso y que allí sobre las olas depositaron los besos que alegre le iba a dar a mi esposa y a mi pueblo