que para un cubano cuando cogía paludismo caía en cama y ellos estaban en el aula con paludismo, esas cosas fueron fuertes y me dieron experiencia y me dieron posibilidad de valorar lo que yo tenía aquí que no es lo máximo pero si es lo que te permite tener una vida más tranquila, más higiénica, más holgada, con más posibilidades y cuando me comparaba con ellos, comparaba mi país con el de ellos veía que a ellos le faltaban muchas cosas, ver morir a los angolanos por paludismo o cualquier enfermedad muy sencilla, por ejemplo allí en Cabinda, los primeros médicos que llegaron fueron médicos cubanos, había un solo médico con un hospital grandísimo que era angolano, que ni era médico era más bien enfermero y que cumplía como médico hasta que llegaron los cubanos que si eran médicos profesionales que lo ayudaban, vaya uno se siente que tu vives allí y sufría, sufría las cosas que le pasaban a ellos y sin posibilidades inmediata de solución. en un país grande, grande, muy despoblado, muchos suelos sin cultivar, mucho espacio, que aquí nosotros no tenemos eso, esas cosas te daban la medida de que ellos tenían que trabajar fuerte si querían tener un modo de vida superior, que la mujer pudiera ocupar el lugar que le pertenecía, como seres humanos, que no fuera la esclava del hombre, tu veía las mujeres trabajando en el campo y podía ver al marido sentado ahí yo podía estar en la calle paseando y ella entonces labrando la tierra, no es como nosotros que lo hacemos en un trabajo voluntario, cuando vamos al campo, mujeres que se dedican a la agricultura porque no han estudiado. porque se especializan o porque le gusta porque viven en el campo, Allí era un medio de explotación de la mujer CRISTINA: cuando volviste a Cuba te sentiste más cubana un poco africana, cual fue ti identificación Yo los, cuando llegué a Cuba yo los ví a ellos en su país como tal, como angolanos, como africano, pero yo me sentí más cubana, más llena de mi revolución, me sentí con mucha gana de estar en mi país, cosas propias de nosotros, el cubano ama mucho a su país y pienso que eso le pasa a cualquiera, bueno yo me sentí con muchas ansias de estar en mi país, con muchas ansías de hacer cosas aquí, de realizarme aquí, de si en el tiempo que era más joven hubiera tenido que cumplir otra misión. lo hubiese hecho con la misma disposición. a mi nadie me obligó yo fui porque quise ir pero amo lo mio, me sentí más cubana CRISTINA: Muy bien si tu no te aparece alguna otra cosa por ya terminamos. Ah bueno entonces ya (risas)
CRISTINA: si se te ocurre algo importante, una anécdota, un resumen No ya creo que en esto que te dicho, he dicho todo lo que quería decirte de mi experiencia, agradecerte a ti que por primera vez tengo la posibilidad de decirle a alguien que no sea de aquí con quién converso constantemente, decirte mis vivencias, mi experiencia, mi sentir de esa misión y decirte que la hice con orgullo. que la cumplí con satisfacción, que me adapté a su forma de vida, aunque no lo asimilé para mi, yo me adapté ese tiempo que estuve allí a vivir allí y me sentí que cumplía con un deber CRISTINA: a pesar de todo, a pesar de la guerra pesar de todo, a pesar de todo, de todo, sentí que cumplí con un deber y no me arrepiento de haberlo hecho, para mi eso, yo cuando hablo de mi misión en Angola, lo siento como una satisfacción, como una satisfacción y como un ejemplo para mis hijos a imitar en cualquier momento, que puedan estar dispuestos a cumplir, en definitiva el internacionalismo nos hace más humano CRISTINA: Bueno muchas gracias Por nada Gracias a ti mi