Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

Descargar

nunca, más nunca, yo siempre andaba con el pelo recogido, recogido, esa fue una cosa que también me llamó mucho la atención CRISTINA: la forma de vestir de ellos Ellos generalmente se envuelven en un paño que ellos llaman fioter, una tela muy linda de muchos colores, pero que ellos tienen una gracia para llevarlo y para anudarlo sin hacer nudo y no se le cae, y entonces tu quieres hacerlo y no puedes porque se te cae, tu no sabes como es que ellos lo enredan ahí sin hacer un nudo y caminan, esas mujeres caminan descalzas, muchas, en Cabinda se veía mucho eso, descalzas, y nos llamaba también mucho la atención los colores que utilizaban los hombres para vestir, que el cubano no es un rojo con un verde chillón, un amarillo una cosa así, y ellos si utilizaban mucho esos colores. Lo que si puedo decirte es que con el tiempo, nosotros estuvimos ahí treinta y un mes, en ese tiempo si vimos que ellos fueron transformando, muy lentamente en algunas cosas, en el modo de actuar, ya buscaban vestir igual que nosotros, buscaban ya los que eran de la misma ciudad buscaban transformar su modo de vida buscando una semejanza, buscando salir de la cosa esa que quizás para ellos dejaba de tener la gracia, y si vimos que nosotros influimos en ellos en algunas cosas, fundamentalmente en ese sentido del modo de vida.
CRISTINA: Entonces los cubanos eran como un núcleo de modelo o como. Como algo que ellos veían que podían imitar más bien, que podían imitar, que podían coger patrones de conducta, patrones de vida, nosotros incluso al terminar de trabajar allí habíamos visto como los maestros que eran angolanos y portugueses transformaban su modo de actuación, de dar clases, se preocupaban porque nosotros le diéramos ideas de cosas, que al principio fue una resistencia, nosotros a ellos ellos a nosotros, y después se fue compenetrando aquello.
CRISTINA: Dejaste amistades allí con angolanos 1: Si, yo dejé buenas amistades lo que no nos comunicamos más. Yo dejé amistad con la portuguesa que trabajaba en la escuela, dejé amistad con mis alumnos, al principio nos comunicamos, nos escribimos y después eso se fue perdiendo ya con el tiempo, con los años, y dejamos de comunicarnos.
CRISTINA. En qué sentido influyó la experiencia angolana en tu vida?
1: Bueno, en mi vida influyó positivamente, porque salí de lo mío, de lo que yo había tenido siempre, cuando yo salí de misión tenía 30 años, eh, y me fui llenando de cosas que ocurrían en otros países y que ocurrían por ejemplo en Angola cuando yo estuve, pude conocer de cerca otros modos de vida, pude darme cuenta que mientras tu está en tu país tu crees que todo el mundo vive como tu vives, cuando sale de el te das cuenta que no todo el mundo es igual, que existen diferentes formas de pensar de vida, que existen diferentes manifestaciones, que para lo que a ti es normal para ellos no lo es y cosa que tu te crees mientras está en tu país que ocurre donde quiera te das cuenta que no es así. También me aportó mucho porque nosotros aprendimos el idioma de ellos, ellos aprendieron a machucar un poco el de nosotros y me sentí más completa más realizada pienso que como maestra y como ser humano, porque además sufrí de cerca las cosas que ellos sufrían que fueron choque para nosotros, choques porque nosotros sabíamos que aquí todos los meses teníamos una planificación ahí que fue lo que más me impresionó, teníamos una planificación de comida en la tienda, que sabíamos que esa comida duraba un mes, que todos teníamos las mismas posibilidades de adquirir esos productos y ver allí aquello que ellos no podía ser así y ver a los niños que te pedían cosas de comer, eso para nosotros fue fuerte, bueno porque ya nosotros habíamos salido de esa etapa de ver un niño mendingar, de ver un niño pedir, de ver un niño con hambre, de ver un niño con paludismo, de ver tantas enfermedades que para nosotros eran desconocidas, erradicadas ver que ellos vivían con esas enfermedades,