incluso nosotros cuando nos íbamos, a nosotros se nos reunió y a nosotros se nos alertó de unas cosas que podían ser fuertes, por ejemplo que no debíamos andar de manos, parejas, de novio, de esposos, no debían andar de manos, ni manifestarse públicamente con un beso o una caricia porque para ellos eso no era normal, ellos no veían bien que tu te manifestara con tus sentimientos amorosos, con una caricia, andar de manos, esas cosas a nosotros nos la dijeron antes de irnos, o sea que nos prepararon en lagunas cosas pero tu sabes que hay muchas, no se te puede preparar para todo, tu llegas y choca, choca porque la forma de vida de nosotros es diferente a la de ellos CRISTINA: y cunado viste las personas en las calles, bueno no tus alumnos, pero cuando estaba observando las calles por ejemplo que te llamó la atención en la vida cotidiana bueno ahí en la vida cotidiana que me llamó la atención que ellos no son como nosotros aquí hay un movimiento de personas constante en la calle en Cabinda, porque en Luanda si se ve, en Cabinda son recogidos, pocas personas caminando por las calles y cuando los ves, ve muchos hombres y pocas mujeres, se veían más cuando le llegaba el mes que tenían que ir a la tienda a comprar los alimentos o algo, de lo contrario en Cabinda el tránsito de las personas en las calles es poco, en Luanda si ya se veía más como capital al fin, se veía más el bullicio de la ciudad, pero Cabinda era una provincia muy tranquila, podía pararte en el balcón del edificio y ver pasar u personas en todo el día de ellos, muchos carros de cualquier modelo que hubiese en cualquier lugar, había muchos carros. Pero bueno esa vida agitada de nosotros del santiaguero, del habanero, de caminar, las calles con las personas, aquí tu va a cualquier lugar y ve las calles con las personas caminando, conversando en las esquinas, en los parques, allí eso no es común, por lo menos en la época que yo estuve, allí en Cabinda eso no se veía mucho CRISTINA: en el campo? Estuviste en el campo también? Me imagino que estuviste en la Capital, en la misma ciudad?
En Cabinda en la misma ciudad, en la propia ciudad, para el campo las casa son más bien como chozas, como covacha, no son como en la misma ciudad, en el mismo centro de Cabinda que hay edificaciones altas, no muy altas, pero habían edificios, casas muy bien hechas, muy lindas, para los alrededores muy cerca de esas cosas lindas que tu veía en Cabinda, en el centro, veía entonces esas casas, esas chozas, esas covachas con muy poco desarrollo, con una vida muy cómo decirte? Una vida muy pobre, se veía un país que a pesar de tener tantas riquezas, se veía mucha pobreza, demasiada, excesiva, el modo de vestir de ellos también diferente al de nosotros, de peinarse, por ejemplo cuando yo fui yo tenía el pelo muy largo, muy largo, más para debajo de la cintura y un día a trabajar y me solté el pelo y cuando estoy terminando que ya está cayendo la tarde, que estoy terminando, se ve había llenado toda el aula por la ventana de angolanos que yo no me había dado cuenta, cuando me doy cuenta que estaba lleno aquello yo me asusto entonces una alumna que yo tenía me dice que yo tenía el pelo muy largo y que eso para ello no era normal y entonces fueron a buscar el director porque querían tocarme el pelo y entonces ellos decían que como yo era de ese color ellos no se explicaba de cómo yo podía tener el pelo tan largo sin hacerme nada en el pelo, ni trencitas ni nada, que ellos para que le creciera tenían que hacerse esas trencitas que se hacían pegaditas así y entonces todos querían halarme el pelo y tocármelo y entonces el director tuvo que irme a sacar del aula y me dijo entonces que el problema era ese, que para ellos era una cosa muy llamativa una persona de mi color que allí eso no se veía que tuviera ese pelo tan largo y que fuera pelo que se podía peinar así suave que allí eso ellos lo veían mucho en los portugueses pero que los angolanos no tenían ese pelo así y entonces yo de ese día Cristina más nunca me solté el pelo (risas. más yo fui