Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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27 JEFFREY GOULD presunción del Frente de que todas sus bases se mantendrían leales después de diez años de guerra y miseria sólo sirvió para amargar a sus vacilantes partidarios, ya que al menos doscientos mil obreros, campesinos y otras personas que habían votado por el FSLN en 1984 les dijeron a los sandinistas: Claro que todavía estamos con ustedes y luego votaron por la Uno, la coalición opositora.
La revolución dejó herencias entre el pueblo nicaragüense, sobre todo, su capacidad para expresarse en voz alta. En la actualidad, el régimen de Ortega tiene que enfrentar esta herencia: tanta gente humilde ya no teme luchar por la justicia social y política. Sin embargo, uno de los frutos de la revolución El Porvenir sufrió un desastre. La devastación de la guerra con los Contras, el boicot de los Estados Unidos y el colapso y de la economía del algodón, afectarían fatalmente a estos campesinos en las laderas del volcán Casitas. pesar de los esfuerzos del gobierno revolucionario para reforestar las laderas, la falta de un combustible de cocina barato llevó a una creciente deforestación del volcán. El 29 y 30 de octubre de 1998, una lluvia torrencial llenó el cráter de Casitas, hasta que estalló vaciando miles de litros de agua hacia sus laderas desnudas. El diabólico torrente de agua reunió lodo, palos y piedras y vino abajo hacia El Porvenir y su hermana cooperativa Rolando Rodríguez, sepultando las los todo lo que vivía ahí. Cerca de mil residentes murieron en el desastre. Esto fue una injusticia poética: el entierro de uno de los pocos duraderos éxitos de la Revolución bajo tanto lodo.
Ese horrendo desastre natural puede simbolizar otro desastre humano: movilizaciones y utopías menores derrotadas cuyas profundas promesas emancipadoras han sido enterradas, no por el lodo letal sino por los sedimentos tóxicos de miedo, propaganda y cinismo acumulado.
casas, graneros