Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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a 24 ENTRE EL BOSQUE LOS ÁRBOLES una poderosa declaración afirmativa unos años antes, tenía un tono más ambivalente para los años 1985 1986. Solamente un estudio riguroso sobre el proceso revolucionario podría comprobar directamente el grado en el que dicha ambivalencia debilitó al FSLN.
Mi investigación durante la década de los ochenta sugirió como un problema fundamental para los sandinistas o para cualquier otro proyecto de transformación nacional. Observé cómo los campesinos locales y los actores orientados a nivel nacional compartían con frecuencia los mismos vocabularios, pero los usaban con diferentes resonancias y significados. veces, estos desencuentros eran inconscientes y a veces eran parte de una búsqueda de puntos en común con las autoridades. Muchas veces estos vocabularios compartidos fueron muy eficaces en los periodos de movilización. Durante las décadas de los cincuenta y sesenta, los campesinos de Chinandega y León se movilizaron y llegaron a entender al mundo en términos de las nociones predominantes de la propiedad privada y la necesidad; términos que no representaban una amenaza directa para las autoridades. Los campesinos matizaban estos conceptos elitistas y religiosos dotándolos de nuevos significados útiles para comprender sus propias luchas que iban más allá de la supervivencia cotidiana. Mientras luchaban a través de y en contra de las instituciones del somocismo, durante la década de los setenta, los campesinos desarrollaron una comprensión colectiva más amplia de aquellos términos que les permitieron entrar en diálogo, especialmente, con el ala del movimiento sandinista que había sido influenciado por la teología de la liberación.
Sin embargo, ya para finales de los ochenta, esta misma multivocalidad de términos condujo a desencuentros: malentendidos lingüísticos que reflejaban y condicionaban el encuentro fallido entre el FSLN los activistas campesinos de Chinandega. En 1988 un campesino chinandegano veterano luchador expresó: Los sandinistas entienden otra cosa por propiedad del pueblo 16 Muchas veces estos vocabularios compartidos lo que el lingüista Edward Sapir llamó las ambigüedades felices del lenguaje eran muy eficaces en los periodos de movilización como 16 En una entrevista que mantuve con Juan Suazo en San José del Obraje, 1988.