112 20 ENTRE EL BOSQUE LOS ÁRBOLES tas de la isla, la ocupación fue una experiencia grata precisamente por su experiencia comunal. Otro sindicalista recuerda: Disfrutábamos construyendo nuestros ranchos, limpiando las parcelas, cazando, pescando y cocinando. Hacíamos todo esto compartiendo plenamente todo el trabajo. estábamos bien. disfrutábamos la lucha contra las condiciones difíciles y por la justicia, aunque sabíamos que la Guardia iba a regresar. la Guardia regresó tres días después intentaron arrestar al líder, pero un campesino les dijo: Discúlpeme mi capitán, pero el hombre que quieren arrestar no es nuestro jefe, porque nuestro jefe se llama necesidad. 13 Después de unos días en la cárcel, salieron y al mes lanzaron la primera huelga de cortadores de algodón en la historia nicaragüense.
No es que la ocupación de los tonaleños fue un gran momento en la historia centroamericana, ya que sólo involucró a un grupo reducido de personas y duró apenas tres días. No obstante, durante estos días se había formado una comunidad liberada de las jerarquías sociales, políticas y económicas que la habían dominado y seguramente seguirían subyugándola en las plantaciones algodoneras. Sin embargo, ni esta experiencia de utopía menor ni otras similares, se registraron en el canon de la historia revolucionaria oficial. menudo eran representadas como expresiones espontáneas del descontento campesino. Así, por ejemplo, Humberto Ortega, en su muy difundido libro 50 años de lucha sandinista, hace una única mención de las luchas campesinas, comentando sobre el periodo alrededor de 1958 1959: Ferrocarrileros, zapateros. peones de hacienda, hospitalarios, estudiantes y campesinos, se manifestaron espontáneamente. 1980, 91. Refiriéndose a la década anterior al triunfo revolucionario, comentó: Se conocen en los últimos diez años, millares de conflictos en el campo, tanto por la lucha de la tierra, como por asuntos laborales, que han sido organizados 13 12 Mantuve una entrevista con Mariano Escorcia en El Viejo, 1985.
Entrevistas que mantuve con Escorcia, Guido y Engracia Zapata en 1985. Todos se acuerdan de la frase y su uso.