Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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17 JEFFREY GOULD reverenciaban a los señores de la tierra. Igualmente, la élite agraria no perdió automáticamente legitimidad entre el campesinado durante el auge del algodón; no habían expropiado directamente las tierras de los campesinos ni los habían expulsado físicamente de las haciendas. Muchos propietarios pudieron seguir proyectando por varios años la imagen del patrón benevolente. Por consiguiente, la lucha campesina por la autonomía cultural no podía tratar de conservar las formas precapitalistas que los habían aislado en relaciones diádicas con el patrón. En cambio, tuvieron que transformar el discurso del gran patrón Somoza, en un nuevo lenguaje de protesta capaz de incluir y cambiar el orden social.
La interrelación entre dependencia y autonomía en la conciencia campesina se puede observar en los momentos cruciales de la evolución del movimiento campesino. Durante 1958, los campesinos de San José lucharon legal y extrajudicialmente por la Hacienda Campuzano de 35 000 manzanas y reclamaron sus tierras. Los campesinos buscaron y recibieron el apoyo de algunas autoridades somocistas, incluyendo el comandante de la Guardia Nacional de León, mientras otros oficiales militares, dependientes de la élite local, los arrastraron a la cárcel. Los propietarios de Campuzano, cansados del acoso campesino, ofrecieron vender el terreno a un precio muy bajo. Al reconocer que el precio era en realidad más bajo que sus gastos legales, la mayoría de los miembros de la organización del caserío estaban dispuestos a aceptar la oferta de los propietarios de la hacienda. Su líder, Regino Escobar, no obstante, argumentó que no había tierra para recomprar porque esta ya le pertenecía al pueblo. Después de un año de lucha, aprendiendo sobre las diferencias y similitudes entre las buenas y las malas autoridades y los hacendados, Escobar había llegado a ver que el problema de la tierra iba más allá de una cuestión de necesidad inmediata e involucraba temas de derechos y dignidad. Él avergonzó a las bases para que aceptaran su posición, ya que a pesar de que no estaban de acuerdo, ellos sí compartían las líneas de su experiencia de aprendizaje. Los campesinos comprendieron que bajo el régimen podrían utilizar la necesidad material como una justificación relativamente segura para la protesta, pero que, al rechazar la oferta de la hacienda y la afirmación del derecho colectivo, se movían a