Chinandega, Nicaragua a Antes de 1950, el campo chinandegano había sido dominado por grandes haciendas ganaderas y plantaciones de azúcar: de los terratenientes poseían más del 65 de la tierra. La mayor parte de la población rural era pobre (quizás 10000 trabajadores) y residía en aquellas haciendas donde trabajaban a cambio de salarios simbólicos pagados con queso, leche, huesos para sopa y el derecho a cultivar milpas de una manzana. Con la llegada del auge del algodón, los propietarios de las tierras necesitaban sólo el 10 de su fuerza de trabajo residente, mientras que ocupaban toda la tierra disponible. El aumento en el cultivo de algodón de 1000 a 51000 acres entre 1950 y 1955 se debió en gran parte a la conversión de las milpas de los trabajadores residentes en superficie del algodón. Al tener solamente trabajo estacional disponible y sin tierras para milpas, los trabajadores dejaron las haciendas en busca de tierras dónde vivir y trabajar. Estos trabajadores, junto con los agricultores arrendatarios y un puñado de campesinos propietarios, fundaron varios caseríos en los bordes de las plantaciones de algodón. El movimiento campesino chinandegano emergió en estos improvisados caseríos miserables, apenas visibles en medio de las olas blancas de algodón.
En 1957, la protesta de treinta familias del caserío de San José del Obraje contra la usurpación de 800 manzanas de tierra común, marcó el inicio del movimiento campesino chinandegano, el cual, para 1964 ya contaba con por lo menos 5000 participantes (más de la cuarta parte de la población rural del departamento de Chinandega. En los albores del movimiento, las formas culturales de la élite dominaban las vidas de los campesinos de manera tan poderosa que algunos, literalmente,