los cuales veríamos nuestra naturaleza esencial. mi trabajo sería una manifestación libre de vida, de ello un disfrute de la vida (McLellan 1986, 132. Sobre esta misma línea de pensamiento, Kristin Ross escribió sobre el mayo de 1968 en París: a Me refiero a la igualdad no en el sentido objetivo de la condición, el ingreso, la función. como una demanda o programa explícito, sino más bien como algo que surge en el curso de la lucha y es subjetivamente verificado, declarado y experimentado aquí y ahora como lo que es y no lo que debería ser (2002, 73 74. 15 JEFFREY GOULD a a Mi argumento no es que la izquierda organizada directamente criticaba, ni mucho menos atacaba a estos movimientos de obreros y campesinos que desafiaban a la división del trabajo y la propiedad socialmente establecidas. Al contrario, sostengo que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN. el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) y la izquierda reformista y revolucionaria uruguaya (con excepción de los anarquistas) simplemente los veían como un fenómeno social de poca importancia. En la documentación existente, producida por la izquierda, no existe referencia alguna de estos movimientos que, en su momento, mostraron que existía una posibilidad real para crear un mundo diferente. 6 Para el caso de la izquierda salvadoreña se pueden consultar las publicaciones de los grupos y sus dirigentes, por ejemplo, Salvador Cayetano Carpio (2011) o Joaquín Villalobos (1988. El estudioso más destacado del FMLN (vinculado a las Fuerzas Populares Revolucionarias. Rafael Menjívar (1981, 44 50. discute el papel importante de la Iglesia popular en la Revolución. De hecho, subrayar el papel de los cristianos era una referencia común para cualquier político o académico de la izquierda revolucionaria. No obstante, por lo general, ellos reconocían el papel de los cristianos más como una fuerza de lucha reivindicativa o como fuente de reclutamiento en vez de modelo revolucionario, basado, por ejemplo, en las fincas colectivas de Morazán.
Comandante Balta, Juan Ramón Medrano, que convivió con los campesinos militantes de Morazán durante más de dos años, tiene una perspectiva interesante que analizaremos más adelante.