45 KLAUS MESCHKAT en Guatemala, respaldado por la CIA, contra el presidente libremente elegido Jacobo Arbenz, quien, con el apoyo de los comunistas, abogó por una política moderada de reformas socialdemócratas. Este incidente tuvo consecuencias de gran alcance para la orientación política de muchos militantes de izquierda. El joven Ernesto Che Guevara, que presenció el golpe durante una estancia de varios meses en Guatemala, escribió en una carta que sólo con la disolución del ejército puede comenzar verdaderamente la democracia (Castañeda 2004, 91. Guevara estaba convencido de que el régimen podría haberse salvado mediante la resistencia armada de las milicias populares. Sobre la base de tales experiencias, el Che buscó entonces el contacto en México con los revolucionarios cubanos que se preparaban para la lucha armada contra una dictadura sumisa a Estados Unidos en su país.
La Revolución cubana ofreció nuevas posibilidades de orientación para la izquierda latinoamericana. En el relanzamiento poco entusiasta de un organismo de coordinación de los partidos comunistas llamado Kominform (1946 1956. la reorganización de Europa por parte de Stalin había estado en primer plano; América Latina desempeñaba un papel más bien subordinado. Los partidos comunistas de América Latina se encontraban en gran medida abandonados cuando se trataba de tomar decisiones sobre cuestiones estratégicas controvertidas: por ejemplo, su relación con el peronismo en Argentina o su relación con las principales fuerzas que estaban detrás de la revolución de 1952 en Bolivia.
La fusión del Movimiento 26 de Julio liderado por Fidel Castro con el Partido Comunista Cubano, que había sido purgado de sus cuadros incondicionalmente leales a Moscú, creó una fuerza política cuyas ambiciones se extendían más allá de la isla. La Habana se convirtió en la capital de la revolución mundial entre 1960 y 1968, afirma acertadamente el historiador alemán Michael Zeuske (Zeuske 2004, 201. Sin embargo, la política exterior de Cuba dependía en gran medida de la Unión Soviética, lo que se hizo evidente en 1962 con motivo del despliegue y posteriormente de la retirada de los misiles nucleares soviéticos de la isla. De todas maneras, la cúpula de la dirigencia cubana intentó romper su aislamiento promoviendo actividades guerrilleras en