Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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inevitable, lo exige la necesidad del momento. En esta tarea, siempre os ayudará el proletariado revolucionario ruso (Ibid. 59. 23 Según la mayoría de los latinoamericanos cuyos testimonios conocemos y que viajaron a la Rusia soviética, es necesario abandonar el propio legado de la organización revolucionaria en favor de una adopción incondicional del modelo de partido bolchevique. No se trata tanto del contenido de las políticas comunistas, que pueden cambiar según las necesidades reclamadas por el centro, sino más bien del reconocimiento de los principios de organización tal como fueron formulados en el II Congreso Mundial de la Internacional Comunista en las conocidas veintiún condiciones de admisión. El argentino José Fernando Penelón, quien estuvo a la cabeza de su partido hasta su expulsión en 1928, también quedó impresionado después de su viaje a Rusia por la forma en que Lenin justificó el giro a la Nueva Política Económica en 1921 con referencia al papel dirigente del partido: KLAUS MESCHKAT Lenin nos ha dicho bien claramente que el problema de la Revolución es, en cierta circunstancia, el problema de la organización del Partido Comunista. Que el Partido Comunista debe saber unir las masas obreras y campesinas para hacer la Revolución. Que la NEP ha salvado la Revolución de Noviembre, permitiendo que, bajo la dirección del Estado proletario, prosiga el proceso de la transformación económica de la Rusia actual en una verdadera economía socialista (Penelón 2017, 88. El chileno Luis Emilio Recabarren fue otro de los latinoamericanos que viajaron a Rusia, y declaró su apoyo a los bolcheviques exiliados en Argentina inmediatamente después de la Revolución de Octubre.
Viajó al iv Congreso Mundial de la Internacional Comunista en 1922 como delegado del Partido Comunista de Chile, y a su regreso publicó un diario de viaje sobre la Rusia de los obreros y los campesinos, en el que defendió sin reservas la política de Lenin y Trotsky y vio realizado