21 de ellos fue Michael Komin Alexandrovsky, un activista de la Revolución rusa de 1905 que había vivido en Buenos Aires desde 1909 después de su huida de Siberia y participó como obrero metalúrgico sindicalizado en la huelga de 1919. Fue invitado al 11 Congreso Mundial de la Internacional Comunista en Moscú como cofundador de una federación de organizaciones obreras rusas en Sudamérica, cuyo periódico editó en lengua rusa. Lamentablemente, llegó después de un largo viaje de cuatro meses, cuando el congreso ya había terminado. Sin embargo, el y otros delegados al congreso pudieron llegar al frente de la guerra civil del Ejército Rojo contra las tropas del general Wrangel. Provisto de una considerable suma de dinero fue mandado de regreso a Buenos Aires para establecer una oficina de la Komintern y de la Internacional Sindical Roja. En 1922 regresó definitivamente a Rusia, primero para trabajar en la Comisión Sudamericana de la Komintern, y posteriormente como ingeniero en varias empresas económicas.
En 1922, Komin Alexandrovsky publicó varios artículos basados en las experiencias de su estancia en Rusia, que luego resumió en su libro Impresiones de un viaje a la Rusia soviética. El tono de sus informes se caracteriza por una exuberante reverencia por los logros históricos de los bolcheviques y su líder Lenin. En conversaciones ficticias con miembros del Ejército Rojo, busca explicarles la pasividad de los proletarios de Europa Occidental y Central, la cual supone una amenaza a la Unión Soviética ya que, además del conocido oportunismo socialdemócrata mayoritario, la actitud de los anarquistas y sindicalistas también equivaldría objetivamente a apoyar la contrarrevolución.
KLAUS MESCHKAT a Hacer la revolución en la sociedad actual capitalista sin violencia es tan imposible como libertar a los obreros con la ayuda de las reformas parlamentarias. quien reconociendo que ha llegado la hora de la revolución social no quiere reconocer sus métodos revolucionarios se engaña y engaña a los otros. Este elemento es más peligroso que el reformista, porque pretende ser revolucionario, mientras que los reformistas se declaran reformistas (Komin Alexandrovsky 2017, 30.