Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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16 LA CRISIS DE LOS REGIMENES PROGRESISTAS fiesta, sobre todo, en la creación de un partido de Estado que se posiciona como vanguardia, aunque su posición de monopolio de facto no esté anclada en la Constitución como en Cuba. Con esto está relacionado la difamación de cualquier tipo de oposición dentro y fuera de este partido, como si actuara objetivamente al servicio de poderes hostiles. Esto remite a partes del programa de la Komintern que llegaron a América Latina después de la Revolución rusa y que siguen teniendo efecto hoy en día, incluso después del fin del socialismo real en Europa del Este, al parecer también mediado por el modelo cubano persistente.
Esta línea de tradición será analizada con mayor profundidad en esta obra, precisamente porque ha permanecido sin mencionar o subexplorada en muchos estudios. De ninguna manera se pretende explicar con esto todos los desarrollos que se pueden observar en los países del giro a la izquierda latinoamericano desde principios de siglo. No se contemplan aquí los nexos económicos y las supuestas coacciones, especialmente las ausencias con respecto a posibles reformas fiscales en detrimento de las élites económicas que sí hubieran sido posibles. También es indiscutible que, por ejemplo, en el mundo del pensamiento de Hugo Chávez, como él mismo lo esbozó, las referencias a Simón Bolívar, Simón Rodríguez, Ezequiel Zamora y otros progenitores venezolanos, así como la reivindicación de Jesucristo, juegan un papel más importante que el legado de la Revolución rusa (cfr. Kresse 2015. Sin embargo, la necesidad de un partido de unidad socialista difícilmente puede derivarse de las recomendaciones políticas de Simón Bolívar o del cristianismo, y es casi imposible que este detalle haya escapado a la atención del muy leído Hugo Chávez, quien también estuvo familiarizado con la producción de la ideología cubana. Con la creación del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) está siguiendo una línea de tradición que fue fundada por Lenin y sus seguidores.
En el pasado, la izquierda latinoamericana ha sido influenciada en su mayoría por esta línea, no sólo en sus variantes orientadas a Moscú, maoístas, castristas e incluso trotskistas. Los ideólogos de los regímenes progresistas también adoptan los patrones de pensamiento introducidos por la Komintern, en general sin nombrar claramente o incluso sin