Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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86 del CRISIS DEL MULTICULTURALISMO EN AMÉRICA LATINA des que han marcado su devenir individual y colectivo. Por ejemplo, el intelectual aymara Carlos Macusaya confronta, desde Bolivia, aquellos discursos que construyen una imagen cosmovisionista de los indígenas, pero, sobre todo, manifiesta preocupación por un problema que forma parte esencial de este entramado colonial, como es la internalización de estos discursos por parte de una población indígena que ha sido pedagogizada con estas premisas. 22 El autor se refiere a supuestos como el de la relación armónica con la naturaleza, la paridad entre hombres y mujeres, la distancia con la modernidad y con Occidente, y en general a todas las bondades que se atribuyen a la vida rural. En un ensayo 2016, el autor califica estos discursos irónicamente como pachamamadas. para señalar la apropiación que se ha hecho de una categoría que es central en los pueblos indígenas de Los Andes: la de Pachamama. Para Macusaya, se trata de construcciones de larga data que, hechas desde el poder, corresponden a un discurso intencionado sobre la ancestralidad, que profiere elogios en tanto los indígenas no afecten las relaciones de poder. se ensalza su cultura, se busca preservarlos, se los coloca como quienes salvarán a la humanidad (2016: p. Pero el escrito no está dirigido hacia los reproductores de esos discursos pachamamánicos, sino a los propios aymaras, para advertirles sobre los peligros que entraña la aceptación acrítica de esos postulados: a Con las pachamamadas no podemos pensarnos con seriedad y terminamos negando lo que debemos enfrentar. Deberíamos ser muy cuidadosos con aquello que tiene pinta de ser nuestro, con aquello que en 22. Esto se manifiesta también en los movimientos indígenas y entre los intelectuales, desde donde se enarbolan discursos que podrían catalogarse en una primera instancia de esencialistas. No obstante, recogiendo la idea que he sostenido en publicaciones anteriores, no es posible equiparar estos esencialismos con aquellos que han sido construidos desde el poder y, a su vez, esto debe ser materia de un análisis específico que repare en el rendimiento político de esos discursos en el contexto de sociedades donde gozan de amplia legitimidad. Tampoco se puede pasar por alto el que se trata de posiciones que en determinados contextos se exacerban, lo que hace necesario no perder de vista que estos procesos de autorrepresentación hablan fundamentalmente de su relación con los otros, especialmente con los sectores dominantes.