del departamento mío, esa que se llamaba Julia, esa señora todos los años cada vez que cogía vacaciones lo de ella era el portugués, y ella vivía hablando de portugués, portugués y a nosotros nos rechazaba un poco, a los cubanos, porque ella tenía muy arraigado el colonialismo y todas las cosas buena de portugués y eso, sin embargo en la población no, pero en el nivel alto de la población si se vivía mucho eso, tenían impregnado las costumbres portuguesa, bueno ellos fueron colonizados por los portugueses.
CRISTINA: Tenía familia en Portugal o eran portugueses? No eran angolanos, incluso de color negro, negros, eran angolanos que tenían su influencia portuguesa, un ejemplo Higinio, Higinio que era el compañero del centro de documentación que fue el compañero que me regaló el libro, él, la vida de él era estar en portugués, en Portugal, ellos no hablaban de Francia, ni de Estados Unidos, ni de Alemania, ni de la Unión Soviética, no lo de ellos era Portugal, portugués, todo lo de Portugal para ellos era lo máximo, o sea que se veía en su yo, en su forma de actuar, en su pensamiento. ellos no estaban claro que ellos no eran colonia de Portugal todavía, ellos todavía tienen muy arraigado eso, sentían la necesidad de estar vinculado a Portugal, yo siempre vi eso, por lo menos a los compañeros mío de trabajo a ellos le gustaba mucho eso relacionarse con Portugal 1: No resaltaban lo propio, lo de ellos? No entre ellos mismos se maltrataban, fíjate que cuando llegaba, yo le hacía la anécdota que cuando los profesores del departamento de nosotros, que se daba como asignatura el portugués, esos profesores eran idolatrados allí, eran los profesores idolatrados en la escuela, porque ellos todavía tenían en aquel momento esa dependencia de ellos, Ellos a nosotros nos veían prácticamente como familia de ellos, nosotros somos primos, pero aquellos son los extranjeros, fíjese el concepto 1: Son los seres superiores Exactamente Jy Sin embargo Cuba ha dado o dio una gran ayuda a Angola, nosotros un ejemplo los sábados generalmente nosotros hacíamos muchas actividades por el trabajo, los fines de semana hacíamos actividades por el trabajo, la comida picante, a los angolanos les gusta el picante. Yo me acuerdo una vez que el director nos invitó a comer un puerco asado que tenía una cantidad de picante que no nos lo pudimos comer y entonces otra cosa que yo veía el angolano es muy interesado, muy metalizado, es una persona metalizada, existía mucho el mercado negro, la venta de productos, en la plaza, no ha ido nunca a Angola?
CRISTINA: voy vas, en Angola en Luanda en la capital mercado negro, el mercado negro es una plaza un espacio grande donde se pone todo el mundo a vender sus productos buenos y de más baja calidad, productos buenos en el suelos, porque bueno la forma, ellos andan descalzos, andan con muchas ropas con los niños detrás, eso fue una de las cosas que más me impresionó a mi, cuando yo llegué a Angola y vi a las mujeres con esos niños detrás que yo nunca lo había visto, con un bolso grandísimo aquí, con dos bolsos aquí. Además otra cosa que me dolía, que a mi me dolía así era la discriminación de la mujer africana que bueno hasta este momento. Los angolanos tenían dos y tres mujeres que vivían para él y lo sabían, las mujeres lo sabían. El hombre tenía que comprar a la mujer al papá, o sea tenía que ofrecerle algo a cambio de la hija, o sea compraba la hija ofreciéndole algo, una vaca, dinero, o sea que son costumbres que estaban en contraposición con la de nosotros aquí en Cuba. Había muchos choques, pero bueno ya después uno se fue adaptando poco a poco, por ejemplo montar en una