Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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quimbería, las comunas. Ya lo que es el pueblo en general, el pueblecito, el pueblecito si era civilizado, ahí habían casas normales con de todo. 1: Con alcantarillado y todas las cosas. si, cocina de gas y todo, estos que vivían aquí cocinaban con leñas y esta gente que vivían cerquita con gas o carbón, pero que sucede que esta, esta, que vive en la quimbería, señora tiene tres hijas y una de ella se casa con uno de aquí del pueblecito que más o menos tenga posición o tenga un trabajo, que hace esta muchacha inmediatamente busca la otra hermanita, está entendiendo?
CRISTINA: Si M: se la lleva para su casa pero no para cuidarla y darle de todo, muchachita llega para acá y es prácticamente una criada, es la que lava, es la que cocina, es la que hace los famosos bolos que son los kake esos, entiendes como es la cosa? que no es. que tienen esa tradición 1: si no es llevarla para ayudarla, para ver si ella también puede tener, eso es también de ayudarla, según su óptica MSi es la manera de ayudarla, si, pero bueno era prácticamente la que iba a hacer todo el trabajo en su casa. Entonces si vi allí, vi algo, que estas señoras de la ciudad discriminaban a estas de la quimberías, no había compasión en eso, porque yo me llevaba tanto con la que vivían en la ciudad y me llevaba tanto con la que vivía en la quimbería. Allí entre las compañeras que trabajaban con nosotros en el predio había quienes limpiaban, bueno ellas no limpian con un trapeador igual que nosotros, con el trapero no, ellas limpian, se agachan y es limpiando, por muy grande que sea la casa, con la mano dándole brillo, entiendes? nosotros le comprábamos, los compañeros le hacían trapeadores y ellas decían que no. Hubo algo que me llamó mucho la atención allí de una que trabajaba lo que era lavandería, esa como se llama, Maria, un día Maria está fumando, esta es la parte encendida, ella fumaba así con la parte encendida hacía adentro y le digo ay maría porque tu fumas así te vas a quemar y me dice no, ella me decía que no, que los portugueses la habían enseñado a fumar así para que no le echaran las cenizas en el piso y para que no fueran a quemar a los niños y que ella se quedó fumando, yo le decía nosotros no somos los portugueses bota ese y fuma normal, a no Erisdelvis: Porque el portugués en vez de decirle que no fumara que era dañino, no fuma, y fumas más pero dáñate tu y fumaba y tu veía el humo como salía por ahí y entonces eso fue otra cosa que yo vi que me. regañe una compañera que iba conmigo y yo le dije nosotros vinimos aquí a ayudar, nosotros no podemos meternos en sus costumbres en ningún momento, da la casualidad que salíamos, íbamos para la escuela, había, estaba el comisariado, entonces había un angolano como con ó mujeres, amarrada por aquí atrás limpiando zanja, la señora limpiando zanja, entonces el angolano aquel vestido de lo más bonito, limpio, perfumado dirigiendo y exigiendo a las mujeres que limpiaran bien, que incluso la compañera Georgina, que se llama así, la otra compañera mía se viró y empezó a decirle cosa al angolano y yo le dije no te metas que esas son sus costumbres, tu te metes dan una queja y después dicen que el cubano se está metiendo. Nosotros venimos aquí a cumplir con ellos, a ayudar en lo que podamos y nada más. Nosotros no venimos a dar instrucciones de lo que tienen que hacer, ni a que nos den nada, y a todas esa cosas, bueno y así pasamos allí el tiempo, yo tuve tiempo más o menos un poco triste, tuve una hermana. triste antes de ese yo tuve, allí donde yo vivía, una enfermera llamada Rosita se desquició de los nervios, yo estaba así y su habitación así y siento de momento una ráfaga, una ráfaga de AK y salgo pero como allí era tan peculiar a mi, pero siento la ráfaga muy pegada a mi y salgo cojo mi fusil y me tiro, salgo y cuando abro la puerta era la compañera del lado que se había puesto el fusil aquí y estaban los y