habrán contado que ellas usaban unos vestidos de una tela que se la envuelven así en el cuerpo y se la amarran a un lado y ella van caminando y tienen deseo de orinar abrieron sus piernas al lado de usted (sonido de orinar) y siguen caminando, o sea que las costumbres higiénicas también ya le digo le estoy hablando del año 87 yo me imagino que a esta altura haya muchas cosas que hayan cambiado y lo mismo hacían, lo mismo hacían caca que orinaban, o sea no era una cosa, no era una cosa, como decirle, algo prohibido, no, no, eso no tenía ningún problema, o un niño, o un adulto, cualquiera lo hacía sin ningún problema, hasta los hombres, se abrían su portañuela y orinaban y ya terminó y siguió, o sea que no había ese pudor, esa cosa.
CRISTINA: Ajá Déjeme ver que otra cosa, que otra costumbre a nosotros nos llamó la atención.
Ellos, si, si porque realmente. Una voz intervine: era un choque. efectivamente.
Además la atención a los niños es tremendamente, uno conocía la guardia de noche, banco como ellos le decían, y tenías que vivir pendiente de ellos, porque la mamá si el niño tenía suero, le quitaba el suero, agarraba al niño lo envolvía como hacían ellos y lo metía debajo de la cuna en el piso y por la mañana amanecía muerto, entonces tu tenías que vivir encima de ella, sube la crianza, porque ella tenía sueño y ella se acostaba a dormir, a ella no le importaba el niño, y si se preocupaba lo envolvía y entonces a uno, más a nosotros que tenemos una formación muy distinta, aquí la mamá con los hijos son las que están, al contrario aquí son ellas la que están seño, seño, allí no, y los enfermeros tampoco, o sea, el sentimiento de humanidad, de salvar la vida, sin embargo llegaba una persona mayor y había que salvarla costara lo que costara, porque ellos tenían eso en ellos arraigado de al viejo se le cuida, la crianza no importa, nace otro. 1: Es como si fuera el jefe Efectivamente, no tanto el jefe como por la edad. Por la edad. Mientras más mayor la persona más hay que cuidarla. La crianza no importa porque se murió y nace otro, no importa, ese después viene otro, pero el viejo no.
Entonces a veces caíamos en contradicciones porque había un solo suero y había que ponérselo al viejo y no al niño y eso al principio, por supuesto no le voy a decir, que luego de pasar un tiempo allá ya uno crea, como decir, ya uno crea una coraza, una capacidad de adaptación, es normal para ellos, es normal para ellos porque te choca mucho. Yo vine sin pelo, a mi se me cayó todo el pelo. se oye: te crea un caos) tenía huecos en la cabeza del strees, porque no, no lo entendía, y me alteré mucho, me asusté, y aquí huecos, huecos, huecos, de cómo se me caía el pelo, mechones, mechones, y realmente ya después cogí el paso, pero también no es fácil, es un país en guerra, no son tus costumbres, no es tu idioma, no es tu gente, los olores son distintos porque a mi me choca cuando uno llega al hospital aquellos olores, no es fácil, pero bueno ya nos fuimos adaptando, trabajamos con rusos, con vietnamitas, con polacos, con brasileños, con portugueses, y como se hablaba portugués, nos comunicábamos todos y realmente cuando uno se sentaba con ellos, cuando hacíamos guardia, porque era un equipo de vietnamitas, y esas cosas y uno conversaba, la impresión era la misma, de cómo ellos no cuidaban aquello, de cómo ellos entiende? no luchaban porque eso, quizás ya en estos momentos no se si usted habrá visitado algún país de África ahora?
CRISTINA: Hasta ahora he estado en África del Sur pero eso es otra cosa. Bueno otro problema, otro problema grave, me parece otro problema grave 1. Para usted?
CRISTINA: Si, el aparthey, ya no existe, pero sigue existiendo en la cabeza, sigue existiendo