Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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Entrevista No. 9, Grupo 10 Tomada el de noviembre del 2004, Santiago de Cuba, por Christine Hatzky y Entrevistada: CRISTINA: Bueno, podrías para empezar darnos tus datos biográficos, tu formación, etc. tu familia. A bueno, yo me llamo soy doctora pediatra, tengo 40 años, mi esposo es maxilofacial también, tengo dos hijos, un varón de 14 años, una niña de 8, mi padre se llamaba Angelito, está fallecido, mi mamá se llama agali, está bien, trabaja sin ningún problema. Estuve en la República Popular de Angola en el año 87, cuando me gradué de médico, todavía no era especialista en pediatría, estaba en el primer año de la especialidad, tuvimos durante dos años allá, nos fuimos en el 87 y regresamos en el 90. Realmente antes de ir, la imagen que tenía de África era la que veíamos en el televisor.
CRISTINA: Cuéntame 1: Esa imagen, de esos niños que te ponían barrigones, enfermos, era la imagen que yo llevaba en mi cabeza, cuando llegué, sorprendentemente Luanda que es el primer lugar donde llegamos, es un lugar, o sea, una ciudad, muy pero muy distinta a lo que uno se imagina, porque además era una ciudad muy desarrollada, muy bonita, lo que muy sucia, pero bueno, como ciudad distinta a lo que yo me imaginaba.
CRISTINA: Claro. 1: Una vez allá, estuvimos en un municipio que no fue Luanda, un lugar llamado Zumbe, una provincia allí, que si el desarrollo por supuesto no es igual, las angolanas se montan a sus hijitos aquí atrás, se lo amarran con un paño e inmediatamente que están cocinando, trabajan la tierra y le dan el pecho a su hijo para que avance, no. ellas hacían esto, o sea, la mujer angolana es una mujer muy, muy, muy trabajadora y muy, muy, muy sacrificada, trabajan mucho la tierra porque ellos tienen una costumbre allá una comida que es el funche, que es una comida que se hace con yuca, entonces tenían que sembrar la yuca, recoger la yuca, rayar la yuca, ponerla a secar, entonces hacían un polvo y con ese polvo lo cocinaban en unos calderos grandes y con una paleta de madera, entonces eso, lo hacían las mujeres en su cabeza, ellas se ponían un royito de tela en la cabeza y ahí se ponían un caldero, un anafre es como un fogoncito con carbón y ahí ponían el caldero.
CRISTINA. el niño atrás?
MY el niño atrás, el azadón en la mano y la cocina allá arriba, increíble, en ese pedacito de ahí te ponían un refrigerador, una cocina, cargaban encima de su cabeza cualquier cosa, las mujeres, o sea, son mujeres que si uno las mira, tienen una columna impecable, porque además mantienen un equilibrio siempre, o sea, aquella posición tan recta, si, tan recta porque además el niño, el azadón y el fogón. Uno veía un equilibrio, un equilibrio increíble, uno veía allá cuando, que pasa, nosotros estuvimos en una época en que país estaba en guerra y hacían muchos sabotajes, quitaban mucho la luz, quitaban mucho el agua, y uno se paraba en el edificio y miraba abajo y parecían hormiguita en hilera, buscando agua, o sea todos los niñitos, todos, sobretodo las hembras con el royito en la cabeza y un cubito, una latica, no sé que, cualquier cosa para cargar agua; pero sobre todo la mujer, la mujer es el sostén de la familia, no le digo que no había excepciones porque generalmente hay hombres que si trabajaban pero no la gran mayoría, o sea, la más trabajadora, la más sacrificada es la mujer, lo mismo en el campo que vendiendo cosa, dondequiera, la mujer siempre la que uno veía. El hombre muy en chancleta, en pantalón, no se que y tomando cerveza, bebiendo cerveza y la mujer