INTRODUCCIÓN EN LA SEGUNDA mitad del siglo XIX el territorio que abarca lo que es hoy la República de Zaire cra de los menos explorados y conocidos por los europcos. Estaba poblado por más de trescientas tribus (que hablaban otros tantos idiomas, entre lenguas y dialectos. las cuales se habían asentado en una extensión geográfica de millones 345 mil kilómetros cuadrados a lo largo de dos mil años de inmigraciones, desplazamientos internos. guerras y mixturas.
Los curopcos conocían muy bien que esta inmensa cuenca del río Congo había sido fuente inagotable de esclavos. través de las relaciones de Portugal con la familia real del Congo, captada para el catolicismo, y de su implantación en Angola, en cuya zona norte radicaba la capital de dicho remado, los traficantes de csclavos, lusitanos y de otros países europeos, llevaron, a través del Océano Atlántico, hacia Brasıl y otras regiones del Nuevo Mundo varios millones de hombres y mujeres africanos, desde el siglo XV hasta mediados del xix. También por el Océano Indico se enviaron, en este caso por traficantes árabes, millones de esclavos del actual Zaire hacia otros rincones del orbe.
Desde luego, los nativos no se entregaban mansamente a sus captores, sino resistían con sus primitivas armas: lanzas y flechas. Por cada csclavo quc llegaba a las costas de destino, se calcula que al menos otro habría muerto en la larga travesía y un tercero habría caído en el combate contra los cazadores de hombres.
En la época en que la esclavitud resultó antieconómica y fue descchada por las burguesías curopcas en pleno desarrollo y cnriquccinuento, en esta martirizada región del Alrica Central quedaban menos habitantes que cuando siglos atrás cmpezó el tráfico negroro hacia América, donde su población aborigen cra también despiadadamente explotada y exterminada por los conquistadores