Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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Entrevista No. 7, Grupo Tomada el de noviembre del 2004, Santiago de Cuba Entrevistadas: CRISTINA: Ustedes nacieron aquí en Santiago de Cuba? Si como no.
CRISTINA: Me podrían presentar un poco su educación, su familia, su formación? Yo nací en Santiago de Cuba, me llamo mis padres son nativos de aquí. Soy hija de una familia humilde muy revolucionaria. Mis dos padres eran de la lucha clandestina. En 1983 que yo fui seleccionada para cumplir misión, una ayuda solidaria totalmente desinteresada. Dejé un hijo pequeño aquí, años. Me fui a cumplir misión a ese país porque es uno de los países africano que más necesitaba la ayuda nuestra por las condiciones en que ellos viven allí y en las condiciones en que nosotros dimos clases. Como usted ve hoy en día es un privilegio la educación cubana contar con un aula con 20 niños todos vestidos de completo uniforme, a tener que enfrentarnos a una situación allí donde se trabajaba totalmente ellos se sentaban en la tierra en el caso que la escuela donde yo trabajé, que es la escuela (no se entiende. entonces el primer año trabajé como maestra de primero a quinto grado, por la mañana trabajaba con los alumnos de primero, segundo y tercero en aquellas pésimas condiciones. Muchos niños inclusive no tenían donde salir a comer nada, los cubanos los ayudábamos a su alimentación, le dábamos pan lo que pudiéramos. Ya en el segundo año el siguiente trabajo que tuve pasé a ser jefa de área tenía que dar clases al mismo tiempo tenía que visitar un montón de escuela, tenía que conformar los vuelos de los cubanos que iban saliendo para acá, ver con avituallamientos, la ropa, todo, todo.
CRISTINA: Toda la organización? Toda la organización de los colaboradores, 130 colaboradores que yo atendí, habían de todo el país, de todas las provincias, fueron momentos impresionantes muy lleno de emoción ver el interés que aquellos niños tenían por aprender. Tuve una impresión que me conmovió mucho, a mi se me murió un alumno, en el aula lo ahogó los parásitos que tenía, fue ahogado. Otro momento que viví que es inolvidable fue que nosotros vinimos al año a Cuba cuando yo fui le llevé una muñeca a una niña, una muñeca grande así me recuerdo que me costó 15 pesos que cuando uno la acostaba cerraba los ojos y hacía así. Cuando yo llegué al mes de haber estado en Cuba la niña la niña me dijo que su mamá había tenido que vender esa muñeca para poder alimentarse porque ellos no contaban con una libreta de abastecimiento y era totalmente alarmante ver aquellos niños el deseo de de estudiar pero no solo el deseo de estudiar que unos iban muy bien vestidos en carro con buena alimentación y otros cuando salían al mediodía no comían nada.
CRISTINA: El contraste. Si eso, eso chocó mucho con la parte cubana, chocó mucho porque no es fácil salir un niño al mediodía sin tener que comer, recibir tanta cantidad de asignaturas y llegar a la casa y enfrentarse a una situación que en ese tiempecito que él iba a la casa él tenía que vender cigarros o vender maní o vender algo para poder llevar algo a su boquita. Algo también que me impresionó mucho fue como las mujeres eran las que trabajaban generalmente con los niños a cuesta, una hornilla en la cabeza y tenía ellas mismas que autoabastecerse porque en el momento que una Angola salía embarazada ya el hombre no tenía más relación sexual con ella hasta que ella no pasará la cuarentena y en ese tiempo el tenía un montón de mujeres y ella por supuesto tenía que mantener aquellos niños y llevar aquella vida y enfrentar la desigualdad de la mujer, y se puso de