CRISTINA: Eso quiere decir que ellos no lloraban? No ellos como tal, como lo hacíamos nosotros, no se ustedes los europeos porque cada país tiene su forma, ellos no, ellos lo que formaban era como una serie, hacían ritos alrededor del muerto, lo mismo daban vueltas de maroma que brincaban y algunos lloraban otros cantaban, pero las lágrimas usted no la veía nunca, es según la descendencia tribal que traían, o eran aplausos alrededor del muerto, era cualquier cosa menos llorar, pero era según de donde venían de las tribus que venían de las aldeas que venían, eran lo que hacían, las enfermeras angolanas que habían allí cuando formaban eso decían este es de tal lugar este de mas cual, pero nosotros no sabíamos eso, lo fuimos conociendo con el tiempo.
CRISTINA: Uhum, bueno y a parte de los ritos de la muerte, la comunicación con la gente como fue? No, con nosotros?
CRISTINA: Sí No muy buena, yo no tengo quejas de ningunos, yo le digo que dejé muy buenas amistades allí, muy buenas amistades angolanas, se llevaban muy bien con nosotros.
CRISTINA: siguen escribiéndose?
M: Si ellos me escriben y yo le respondo, pero las cartas tardan mucho, incluso me mandaron carta de invitación pero yo les dije que no podía ir, allá yo me enfermé y cogí miedo volver, porque hay mucho paludismo.
CRISTINA: Ah, tu te enfermaste de paludismo. No, no fue de paludismo lo que me dio, fue otra fiebre que me dio que me tomó las articulaciones mayores y tuve 45 días sin caminar y hubo incluso que adelantarme una semana de culminación de la misión, porque allá con terapia y todo no mejoraba y en ese tiempo cayeron unos cuantos cubanos pero que ya estábamos terminando la misión, lo que nos faltaba era una semana, 15 días y lo que hicieron fue mandarnos para acá y eso dejó secuelas, secuelas que no me han inhabilitado por completo pero si me la siento, hay a quién si le dio paludismo pero bueno nosotros teníamos una clínica de cubanos que a nosotros nos atendían y ya cuando uno se enferma en un lugar ya yo por lo menos particularmente no voy más allí y más que son enfermedades exóticas completamente para el país nuestro, es diferente cuando un organismo se enfrenta a una enfermedad determinada que nunca la ha visto, la reacción es muy fuerte a cuando está acostumbrado a tener eso, que era lo que pasaba con ellos allá, ello andaba con paludismo para arriba y para abajo y no pasaba nada, pero cuando a un cubano le daba paludismo se los sentían. respondían mejor al tratamiento pero se los sentían y yo cogí miedo.
CRISTINA: Si entiendo perfectamente, además como médica. Y yo cogí miedo, esa invitación, yo lo siento pero lo mandé para allá, yo le expliqué y ellos me entendieron y me siguieron escribiendo, yo si no fui más.
CRISTINA: Bueno (pausa. esa experiencia africana cambio su vida? dejó una. Mas experiencia, más experiencia como persona, como madre, como médico, como hijo, como todo. Me dio una experiencia muy basta, muy grande, porque bueno como médico me enseño enfermedades que en Cuba la conocía de libros, pero prácticamente aquí no se ve y allí se vió mucho hubo que tratarla y hubo que salvarla con los pocos recursos que teníamos, mucha experiencia en el campo de la medicina.
Como madre dejé a mi hijo atrás fue muy grande para mi, ver aquellos muchachos allá como se morían (pausa. llanto. como hija mis padres, perdí a mi tía, gracias a dios estaba aquí de vacaciones y pude estar en el velorio en el entierro de ella, mas o menos, más o menos ahí, pero eso si me ha, no es fácil (pausa. me quedé muy sensible, muy