Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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sus metas. Estos tipos de migrantes (ladrones, pandilleros, criminales) son los que pueden encarnar más cabalmente y de forma extremosa el mismo espíritu del neoliberalismo (activo también entre las personas de escasos recursos) que podría estar constituyendo uno de los principales vectores del desencadenamiento de los movimientos migratorios.
Una cierta violencia acompaña también a las caravanas. Una violencia que se proyecta desde los países de origen a través de los migrantes y que alcanza a las sociedades de tránsito y de destino. Una violencia que obliga a cobrar conciencia de la simbiosis de las sociedades, de su intima asociación y de la fluidez con que los fenómenos se comunican a través de las fronteras.
Dos reacciones opuestas en los países por los que transitan o a los que se dirigen las caravanas, se ponen de manifiesto según avanzan: la de la hospitalidad como reconocimiento de la humanidad compartida con los migrantes, mayormente entre la población civil pero también de agentes e instituciones gubernamentales por cuenta propia, que les asisten con distintos recursos (agua, alimento, abrigo, alojamiento, transporte, acompañamiento legal. y la de hostilidad de grupos nacionalistas y de las fuerzas de seguridad del Estado (piquetes de protesta, cercos y persecuciones, acoso con armas, equipos, vehículos y aeronaves militares) que desconocen, descalifican o ven como amenaza a los migrantes y reivindican soberanía y seguridad para los nacionales de los países afectados. Las migraciones contemporáneas parecieran devolver a los escenarios del poblamiento del planeta, a una activación de resortes primarios de la naturaleza, pero claramente se trata de desplazamientos muy diferentes ahora, construidos discursivamente en los contextos de los estados soberanos, del derecho internacional, con giros posmodernos de la afectividad y de los gustos, e influidos por la economía y la cultura de masas.
Las caravanas podrían ser una variedad migratoria contradictoria, movilizada en buena medida por las adversidades, pero también por las seducciones del capitalismo, tanto por la reivindicación de un derecho moral negado en la vida diaria como por las ilusorias gratificaciones del consumismo y del dinero. Unas migraciones que se encontrarían ocurriendo en los contextos de una crisis del neoliberalismo global, que tras haber propiciado bancarrota del humanismo, extendiendo múltiples formas de violencia contra las poblaciones, se ve amenazado por sus propias consecuencias, tanto por el reclamo a la restitución de ese humanismo como por las tendencias disociadoras del mismo que pudo haber desencadenado.
a La caravana de 2020 que partió de Honduras con alrededor de 200 personas, llegó a contabilizar alrededor de 2, 000 al cruzar el río Suchiate en la frontera de Guatemala con México. Interceptada por la Guardia Nacional de este país en las cercanías de Tapachula, la mayoría de migrantes fueron deportados a su país de origen.
Las caravanas centroamericanas: guerras inciviles, migración y crisis del estatuto de refugiado Héctor Leyva.