Inés Cornejo y Mario Rufer América fue descubierta, apropiada y analizada bajo el discurso hegemónico occidental y no se le reconoció como territorio de producción de conocimiento teórico con autonomía y saberes propios.
Los tres capítulos bajo la rúbrica Historización metódica: entre la vigencia y la actualidad latinoamericana se adentran en esas sensibilidades. Como es sabido, la falacia de que ciencia hay una sola (y no es la nuestra) ha sido productiva en la perpetuación de la dependencia científica y tecnológica y en la conformación no coercitiva (sino institucional, legalizada y de alguna manera consentida) del extractivismo y de lo que Laura Nader y Ugo Mattei (2016) llaman connivencia entre el saqueo y el Estado de Derecho.
María del Carmen de la Peza aborda este punto al desplegar una serie de argumentos precisos sobre la conformación dependiente y con claras características de colonialidad del campo científico mexicano. En Interpelaciones de las metodologías horizontales par pensar las condiciones de posibilidad de una ciencia mexicana. la noción de violencia epistémica y la crítica filosófico política a los universales, como punto ciego donde se cuela el sujeto teórico de Occidente como ego conquiro, aparecen como elementos clave para pensar una política pública situada y contextual para el conocimiento científico.
De la Peza tiene una doble implicación en la investigación científica, como académica y como directora adjunta de Desarrollo Científico en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT)
mexicano desde 2019. En su texto realiza un diagnóstico de las políticas económicas, científicas y culturales del país bajo las categorías de violencia epistémica, la construcción del sujeto colonial y la universalización de Occidente en la producción de conocimiento.
Expone que la imposición de una racionalidad científica comenzó con la Conquista y que, posteriormente, las formas tutelares y dependientes de los Estados nacionales y sus políticas desmantelaron las estructuras económicas, científicas y culturales entre ellas, principalmente las autonomías de las lenguas propias. Por ese motivo, señala la necesidad de una ciencia comprometida socialmente, con 14