Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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Inés Cornejo y Mario Rufer capto, genero empatía. implica necesariamente una desestabilización del lugar de enunciación y un reconocimiento de que, en esa condición fronteriza y liminal de la situación dialógica, yo también soy (Bajtin, 2015. Cuatro textos exploran estas querellas conceptuales desde la propia experiencia en el primer apartado.
En Investigar en el lado oscuro de la horizontalidad. Sarah Corona Berkin habla sobre las dificultades para construir conocimiento en pares, sobre todo en temas como adicciones, sexualidad y violencia, que se presentaron en un proyecto entre académicos y miembros del pueblo wixárika. Corona aborda tanto temáticas como metodologías oscuras que pueden reconocerse en la implicación institucional (que incluye ciertos temas pero excluye otros. en la pasión para investigar más allá de la razón y en la sombra o subjetividades que se interponen en la producción científica colaborativa.
Abonando en este mismo punto entre pluralidad, interés y horizontalidad, la autora arguye en su texto que la política no consistiría, como Habermas pretende, en una discusión racional entre intereses múltiples, sino que la lucha es también por hacer escuchar la propia voz y que sea reconocida como legítima. Se trata del derecho fundamental a ser escuchada y reconocida como voz horizontal, con interlocución válida. Hacemos hincapié en la adjetivación porque es el problema de la codificación del valor en lo que ha puesto énfasis parte importante de la crítica poscolonial: registrar la voz del otro, citarla, no tiene nada que ver con escucharla y ponerla en valor. Trabajar sobre el modo de la cita del otro es una de las tareas pendientes más incómodas de la horizontalidad, porque en ella se materializa el lugar de autoridad, una tradición que, de fondo, cambió poco desde la repartición originaria de los géneros disciplinares. Como nos recuerda De Certeau: En los textos etnográficos y relatos de viajes, el salvaje es jurídica y literariamente citado (como la posesa) en el discurso que se pone en su lugar para decir que ese ignorante no sabe de sí mismo. El saber etnográ10