Inés Cornejo y Mario Rufer visión propia. No se pretenden recetas técnicas que objetiven la investigación social. No se trata de un apunte sobre las certezas ni de un listado de maneras de volver horizontal las formas que otrora no lo fueron. Se trata, en todo caso, de tomar a la propuesta de horizontalizar la investigación en sí misma como una problematización: sus potenciales, sus claroscuros, sus dudosas opciones al tiempo que sus urgencias políticas y académicas en el momento actual y situado.
En diez años hemos logrado sistematizar un marco teórico y conceptual innovador para crear preguntas y respuestas diversas con el otro, en lugar de reproducir los mismos discursos hegemónicos frente a las nuevas realidades. Hemos intentado, incluso, producir conocimiento de forma interdisciplinaria e intersubjetiva en diversas ramas de las ciencias sociales y las humanidades. hemos llevado a cabo un ir y venir en el tiempo, para revisar posibles episodios de horizontalidad en propuestas de investigación del pasado que se vuelven vigentes o para mirar aquellas que están transcurriendo con el fin de actualizarlas, nombrarlas y contextualizarlas dentro de esta metodología.
Este libro tiene como antecedente la compilación coordinada por Olaf Kaltmeier y Sarah Corona Berkin que apareció casi simultáneamente en español y en alemán: En diálogo. Metodologías horizontales en las ciencias sociales y culturales (Kaltmeier y Corona, 2012a. La introducción planteaba al diálogo no como un mito igualitario del consenso romántico y mucho menos como el paternalismo de una escucha complaciente del investigador al investigado. El asunto central era trabajar sobre el conflicto generador que lo que necesita horizontalizar es la certeza previa del investigador, su punto cero de observación en la definición de los objetos de estudio, de las preguntas necesarias y del protocolo a seguir desde el cual creemos percibir la totalidad aún imaginaria. pero sobre la que no es posible tener un punto de vista (Castro Gómez, 2005). La asimetría entre investigadores e investigados no solo es una figura relativa a los capitales que, suponemos, componen el diferencial de la comunidad científica en tanto campo. Durante décadas los científicos sociales se arrogaron que los marginados, pobres y