Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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8 PRÓLOGO Anne Huffschmid La otra pandemia: de excepciones, normalidades y paisajes cambiantes La desaparición o el exterminio de seres absurdamente, en el caso de los contagiados por humanos no es una catástrofe natural, por la desaparición, como si tuviéramos lepra. me supuesto, ni un cáncer o alguna otra enfermedad decía el papá de una joven desaparecida ya hace mortal. Acá hay agencias humanas, intenciones e años. El distanciamiento resulta de una actitud intereses atrás y de por medio. Pero hay algo que de sospecha generalizada hacia los afectados se parece a la pandemia que empezó a afectar y a la vez que la reproduce, y genera un estigma sofocar la vida común en todos los rincones del funcional para la sociedad y las autoridades: por país e incluso del planeta: que, de un día, a otro algo se los llevaron, como si pudiera establecerse las personas afectadas pasan de la normalidad una nítida diferenciación entre implicados e a la excepción y la emergencia a una zona donde inocentes.
las reglas y costumbres habituales de la vida cotidiana se suspenden y se sustituyen por otras. Es por esta construcción ficticia que la gran mayoría no parece sentirse afectada, expuesta La gran diferencia es que, en el caso de o en riesgo por la pandemia de la violencia la amenaza por el Covid 19, esta radical extrema. Al menos en el coronavirus están transformación, al menos en teoría, incide buscando la vacuna, están tomando medidas en la vida de todos y todas. En cambio, la para que no se contagien, pero aquí te das cuenta desaparición de personas, a decir de Teresa de que no hay medidas para que no se contagien, Jiménez, del colectivo Solecito de Veracruz, que no hay medidas para frenarlos, que la es una enfermedad que no se ve, que no se delincuencia organizada rebasó la capacidad del reconoce a nivel Estado, a nivel social. No es Estado. constata Teresa.
un coronavirus que se sepa a nivel mundial o no es que se contagie así, se contagia de otra El Covid 19 no sólo sirve como analogía de la forma, desapareciendo a nuestros familiares.
crisis causada por la hiperviolencia que inunda a La desaparición enferma doblemente, tanto México desde hace más de una década, también por la ausencia brutal e inexplicable del ser comparte con ella uno de los núcleos del dolor: querido, como por el estigma de este contagio la imposibilidad de la despedida y del duelo, ante que parece inhabilitar la empatía como impulso la ausencia de los cuerpos desaparecidos, por de una humanidad compartida. Todos y todas un lado, y, por otro, la brutal incertidumbre que aprendimos a una velocidad espeluznante que los rodea, como también ante la peligrosidad de los contagiados del virus, incluidos los enfermos los cuerpos agonizantes y fallecidos. En ambos graves o agonizantes, por imperativos sanitarios escenarios los familiares no pueden recurrir a tienen que tratarse y mantenerse a distancia, lo ninguna corporalidad para realizar y socializar que no pocas veces desemboca en una actitud los ritos del duelo que posibilitan lo que es de sospecha preventiva (véanse las vergonzosas imaginado como una buena muerte: mirar, tocar, agresiones hacia trabajadoras y trabajadores velar, enterrar.
de salud. Esta misma distancia se instala, la vez, la pandemia del coronavirus, la amenaza realizados por separado, en los cuales ya del Covid 19 y los imperativos de confinamiento habíamos registrado tanto la movilización de que ello impone, incidieron también en esta los afectados en materia forense y memorial, investigación, y a partir de marzo de 2020 nos como también la impunidad e indiferencia en obligó, como a literalmente, todo el mundo, a torno a las desapariciones contemporáneas adaptarnos a esta coyuntura de excepcionalidad en México. Ahora nos importaba volver una vez y a adecuar el alcance de nuestras exploraciones más, ponernos al tanto, intercambiar saberes y de campo (véase más abajo. producciones: darle continuidad y seguimiento al encuentro con quienes habitan y transforman Lo que no cambió fue el enfoque de lo que nos estos paisajes. En esta ocasión instalamos otra habíamos propuesto: recorrer y explorar una óptica, novedosa al menos para mí: la tecnoserie de espacios trastocados por la violencia mirada desde arriba, para expandir nuestro deshumanizante la desaparición y el exterminio, campo de visión. Finalmente, nos atrevimos a en toda su literalidad, de las personas. pero entretejer estas geografías diversas, aún con también por las agencias resistentes de las sus diferencias, en una cartografía conjunta que personas afectadas: sus búsquedas, su insistir develara nuevos sentidos e interrogantes.
en marcar las heridas, en dignificar a los exterminados y en la necesidad de justicia. Estas Concebimos esta continuada exploración agencias que desafían a la deshumanización audiovisual como una interrogación constante. como premisa de partida transforman los que surge de la necesidad de seguir estando paisajes a la vez que representan un reto para ahí, cerca de los terrenos, sean cuales sean los llamados escenarios de transición. transitar las coyunturas políticas o sanitarias. Aprender de un estado bélico a uno de paz pactada, como y re reconocer, mirar de nuevo, y de otros en Colombia, o de una violencia desencarnada modos, desarrollar nuevos modos de narrar lo a un horizonte de pacificación. como la que mirado y re conocido. Aportar a algo que nos prometió el actual gobierno mexicano. Hasta trasciende, ampliamente, en tanto investigadorxs qué punto este discurso de transición se refleja o creadorxs: desde nuestros recursos, aportar en los paisajes aquí explorados, y viceversa, de a construir y politizar la empatía, ampliar y qué manera la experiencia articulada en ellos, de socializar la afectación, lograr que cada vez más recuperación y reconstrucción, se inscribe en los personas se sientan afectadxs y atravesadxs procesos de transición? Este cuaderno, y también por esta condición excepcional. No sólo porque la pieza audiovisual que lo acompaña, brindan ninguno de nosotrxs estamos exentos del riesgo primeras notas en respuesta a estas preguntas. de contagiarnos y enfermar por el virus de la hiperviolencia. Sino también, aunque el virus Los paisajes elegidos y recorridos no nos eran no nos alcance, para que el dolor de los demás, desconocidos. Se seleccionaron justamente del otro y de la otra, nos resulte cada vez más espacios ya recorridos en trabajos previos, inaceptable.