Corona y las múltiples desigualdades 8888888 INTRODUCCIÓN Mientras que las contribuciones de la primera sección de este libro se centran en analizar las similitudes y diferencias en las políticas adoptadas en América Latina para controlar y mitigar la propagación del nuevo virus, la segunda sección resalta los efectos sobre distintos grupos sociales y sectores. La magnitud de la crisis asegura que nadie se puede escapar de las afectaciones. De hecho, al principio de esta crisis sanitaria mundial, se argumentaba a menudo que el CoviD 19 atacaba igualmente al Norte y al Sur, tanto a los ricos como a los pobres, que todos son vulnerables.
Pero pronto quedó claro que no es así de simple. Cuando se hicieron los primeros levantamientos sobre los pacientes de los hospitales y los fallecidos, se reconocía que las víctimas de la enfermedad se encontraban particularmente entre los miembros de la generación más avanzada aquellos con afecciones preexistentes como hipertensión arterial, sobrepeso y diabetes. Aunque los responsables de la propagación global han sido y siguen siendo las personas acaudaladas que viajan internacionalmente, el virus encuentra a sus víctimas de manera desproporcionada en lugares donde las condiciones de vida y de salud son difíciles, donde la atención médica es deficiente y el organismo se debilita.
De este modo, al correr de los meses, la percepción de igualdad resultó bastante falaz, pues las condiciones de vida entre habitantes de una misma región han sido históricamente desequilibradas respecto a vivienda, conectividad, salario, transporte, etcétera. De manera que, lo vulnerable resultó ser más bien una entelequia perceptiva, nunca del todo clara, sino como un mecanismo de defensa en construcción, aleatorio y plagado de matices. Es verdad que, a cierto nivel, cualquier persona, más allá de sus condiciones sociales está expuesta al contagio. En ese sentido, se ha experimentado la sensación de que en algún momento yo puedo ser ese otro contagiado. Pero también es verdad que la sensación de contagio se da en entornos marcados por condiciones de desigualdad muy específicas. Hay sectores de población minoritarios que pueden mantenerse bajo resguardo en cinturones de seguridad relativamente seguros: empleo estable, automóviles que evitan traslados en transporte público. Mientras que otros sectores, mucho más amplios, no pueden acceder a esos cin