22 383888883 PANDEMIA CRISIS: EL COVID 19 EN AMÉRICA LATINA cia para México, el número real de personas que ya había sido infectada con el virus debería ser hasta diez veces más alto y alcanzar a finales de julio ya los cinco millones de enfermos, alrededor de de la población.
Frente a la situación dramática en países como Brasil, Perú, México, Ecuador o Chile, se deben señalar también casos como el de Uruguay, que ha sido el ejemplo a seguir para observar como se puede controlar la propagación del virus en un país con limitados recursos. En el contexto latinoamericano, es el país número cuatro en cuanto a pruebas de COVID 19 per cápita, y de los países con menor tasa de contagiados y de muertos. Para alcanzarlo, además, Uruguay no tuvo que cerrar durante meses escuelas y otros espacios públicos. Una de las ventajas con la que contaba el país sudamericano era la menor densidad demográfica, un sistema laboral robusto donde la tasa de informalidad es de las más bajas en América Latina y donde se había invertido mucho en la calidad y accesibilidad del sistema de salud durante los 12 años de los gobiernos del frente amplio, lo que se refleja en índices muy altos de confianza en los gobernantes. diferencia de la situación en Uruguay, en muchos otros países de América Latina los ciudadanos tienden a desoír las recomendaciones oficiales debido a la gran desconfianza que suscitan los funcionarios de alto nivel, quienes protagonizan escándalos de corrupción, nepotismo y quebranto de leyes. Esta desconfianza hacia las voces del Estado ha tenido efectos graves en el contexto de la pandemia. Millones de personas no han querido cumplir con las recomendaciones de usar cubrebocas, mantener medidas de sana distancia o abstenerse de hacer reuniones numerosas (García et al 2020, Queda patente que los análisis de esta primera sección del libro no pretenden ofrecer más que una valoración sobre esta primera etapa y reflejan la situación hasta un momento dado. Aún en los casos en los cuales inicialmente se controlaba bastante bien la propagación del coVID 19, los largos meses de encierro que han aguantado los ciudadanos no garantizan que el virus realmente sea controlado. El costo social, económico y psicológico que se va a pagar en países como Argentina que, para no saturar los hospitales y salvar las vidas, abogó por una política de confinamiento estricto, está todavía por determinarse. Es cierto que,