Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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11 8888888 INTRODUCCIÓN mildad verbal de sus protagonistas, pero no llevó a una alteración marcada de las reglas del juego del capitalismo financiero. Tampoco los nuevos movimientos sociales que se formaban en varios países afectados por la crisis económica consiguieron realmente impulsar una regeneración de los sistemas políticos. La lectura es que el shock no era suficientemente fuerte y no afectaba a un número elevado de personas como para que las fuerzas de persistencia contra cambios más radicales se vieran desbordados. El sistema financiero volvió rápidamente a la normalidad.
Justamente esta normalidad queda ahora en entredicho en la crisis sanitaria causada por el coVID 19. Ahora son pocos los que piensan que después de que se haya generado y aplicado una vacuna eficaz, todo va a ser como antes. Durante demasiado tiempo se han ignorada las señales de alerta. Desde el principio de la pandemia se levantan las voces más diversas que deambulan entre proyecciones distópicas y visiones utopistas del futuro. Son muchos los que consideran la crisis como una gran oportunidad para llevar a cabo transformaciones profundas, capaces no solamente de salvar las vidas amenazadas por la enfermedad, sino también de enfrentar disfunciones más estructurales del sistema, incluso potencialmente más graves, como el cambio climático, la desigualdad social, los conflictos intergrupales, etcétera. Frente a estas ideas de una vida sustancialmente diferente, la mayoría de los comentaristas se limita a trazar una nueva normalidad que se basa en la vieja, pero incorpora nuevos mecanismos de contención y protección sanitaria aprendidos durante la pandemia.
En respuesta a la aparición del virus, con pocas excepciones, los gobiernos de todo el mundo ordenaron el confinamiento de gran parte de la población. El objetivo era y sigue siendo limitar en lo posible los contactos sociales que puedan convertirse en vías de transmisión del virus. Estas medidas son acompañadas por instrumentos de rescate económico. En muchos países del Norte global, principalmente la Unión Europea y Estados Unidos, se implementaron programas para financiar subsidios de desempleo o de protección de salarios de un tamaño nunca antes visto, para amortiguar los efectos devastadores del cierre de gran parte de las actividades económicas. El desequilibrio mundial también se está haciendo evidente en estas posibilidades de poder financiar pro