Ciudad de la Investigación, Universidad de Costa Rica

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En comparación el retrazo cultural de los angolanos era muy grande. En Cuanza Sul me tocaba ver un día que un hombre comió una pierna de un tio muerto. El hombre casi se murió por eso. He escuchado hablar que en el Mayombe, donde habían tropas cubanas, se habían visto casos de canibalismo. Mucha gente lo vio. Bandas que estaban cazando.
Sin embargo tengo una relación positiva con Angola. Quisiera volver a Angola antes de morir. Dejé familias allá que me estimulaban mucho. Game contó de doña Amelia (una señora muy rica que tenía la tienda mejor de toda Angola en Luanda) que un día estuvo muy enfermo (de paludismo) y se la veía sufrir mucho. Gle regaló un pollo. Amelia se le agradecía toda su vida. Ay cubana, que buena cubana, me diste la vida. Ella tenía dinero pero no podía comprar un pollo porque no había. Gise le regaló el pollo del abastecimiento cubano.
Toda la comida era asegurada por los cubanos: arroz, frijoles, aceite, carne (pollo, res, cerdo. hasta los cigarros. No fuimos una carga para angola.
mantuvo contacto con algunos angolanos. Se mandaron cartas (que ojalá se conservan. pero prefería estar en contacto con los pobres y no con los ricos como Amelia.
Han venido a estudiar y me. visitaban en mi casa. Los angolanos estuvieron muy reservados y yo siempre curiosa por conocer sus costumbres.
Me moría para ver la danza de la pubertad que bailaban las niñas durante tres días cuando tenían 15 años, pintadas y con cintas bajo el seno (Stoffbänder um die Hüften und unter den Brüsten. Sólo lo veía a través del asesor de la cultura de Angola en una muestra.
Viana Fui mucho a entierros y a velatorios, por curiosidad pero también porque no hubo mucha distracción.
Viana es un pueblo, con un cementerio en las afueras de Luanda. Ahí fui muchas veces. Hay dos cementerios en Luanda, Viana, para los pobres y Altas cruces para los ricos. Los cubanos los enterraron en Altas cruzes. Lo curioso era que Viana se llamaba el pueblo donde nací y crecí en la finca de mi abuelo, un caserío cerca de Sagua la Grande. Por eso quería conocer el cementerio Viana en Luanda. En Viana en Sagua la Grande todavía hay familia mía. Cerca donde vivía en Luanda había un mercado y una parada de machimbombo (así llaman la guagua) y ahí muchas veces pude observar las angolanas con sus bebes en el paño del congo en la espalda y en la cabeza un anafe cocinando (con carbón natural. Pero nunca vio un niño quemado. Me dio mucho miedo que el anafe se le caía de la cabeza de una negra, pero nunca lo ví. Veía amamantando mujeres a sus bebes sentadas en la calle en el polvo sacando los senos y tirando las tetas sobre el hombro. No teníamos la costumbre de todo esto. Nunca antes habíamos visto tal cosa. No, no teníamos la idea de civilizar. Teníamos más bien la idea de enseñarles de vivir una vida distinta mejor. Muchos de ellos aprendían a escribir y a leer y les fue mejor. Creo que se y logró. La cooperación cubana era muy desinteresada. Yo pienso que la cooperación con Angola se debió también por el mestizaje de Cuba. Letztendlich kommt aber im zweiten Gespräch doch heraus, dass sie die Afrikaner als unzivilisiert empfunden hat und sie meint, dass die Kubaner in dieser Richtung großes geleistet haben, um ihnen zu helfen. La naturaleza de Angola es muy, muy impresionante. Lo que más me impresionó era el puente sobre el rio Cuanza. Fui muchas veces para verla y siempre me quedé muy