Volumen número 15 mayo agosto 2018 DOI: http: dx. doi. org 10. 22201 ceiich. 24485705e. 2018. 15. 63841 INTERdisciplina trial capitalista se activaron mecanismos de disciplinamiento y de control mucho más extremos que desestructuraron algunas luchas, se dio pie a otras con cualidades totalmente distintas.
En efecto, si la acusada Violencia había cobrado la vida de por lo menos 200 a 300 mil personas, y el desplazamiento forzado de otros millones (Rueda 2000. para darle fin a este periodo, el Estado requería encontrar vías para solventar las disputas constantes entre los partidos Liberal y Conservador. Una de ellas fue la conformación en 1958 del Frente Nacional, que acordaba la alternancia del poder, la división equitativa de los cargos burocráticos y la realización concertada de los proyectos burgueses de las fracciones de clase implicadas.
Sin embargo, con el debilitamiento del proceso de industrialización al que se asistió a finales de la década de los cincuenta, producto del agravamiento de la crisis de sobreacumulación del capital en el mundo, las medidas tomadas por el Frente Nacional generaron rápidamente una gran acumulación de demandas por la escasa representatividad política económica de los grupos subalternos, que llevaron a los movimientos populares (rurales y urbanos) a distanciarse de los núcleos guerrilleros liberales a los que se habían anclado para enfrentar el conservadurismo estatal. partir de entonces, la violencia que se había ejercido con especial rigor contra el campesinado tomó un sentido distinto que, siguiendo el estímulo político de los levantamientos socialistas y comunistas que se desarrollaron en otros puntos de Latinoamérica durante ese periodo, estuvo dirigido a la contestación armada, en la forma de autodefensa y de guerrilla campesina (Estrada 2015, 10. Indudablemente, el ejemplo más significativo de ello lo constituye la conformación en 1964 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN. que elaboraron planes militares con una fuerte impronta de transformación agraria y de empoderamiento campesino, justamente en un momento en el que el patrón industrial que había asumido la reproducción del capital en el país estaba por entrar en un nuevo proceso de reestructuración que parecía reposar en el deterioro aún mayor de las condiciones de vida no solo de los campesinos, sino del conjunto de la fuerza de trabajo colombiana.
La actualidad de la violencia para la reproducción del capital decir de Estrada, a partir de los sesenta comenzaron a hacerse notorios los signos del deterioro y el fracaso político del patrón industrial que había seguido el capital para su reproducción en Colombia, no solo porque entonces la economía debió abrirse al comercio, pues no logró consolidar la esperada producción de bienes intermedios y de capital; sino también, porque registró la pérdida de 69 DOSIER